Domingo , 23 Julio 2017
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¿Cuánto tiempo más?

Discutir sobre el nuevo rol de la mujer y el respeto a sus derechos es una lucha constante en la actualidad. El proceso de cambio en la sociedad es lento porque aún impera el machismo. Muestra de ello, es la ola de violencia y feminicidios que día a día pasa en el Perú; sin embargo, es alentador la última marcha de Ni Una Menos, acontecimiento que marcó el inicio de un nuevo proceso social. Ese día demostró que las mujeres están hartas de gritar dentro de cuatro paredes sin que el resto las pueda escuchar.

Después del debate sobre la inferioridad intelectual, cultural y fragilidad de la mujer, en 1955 se aprobó el derecho al voto, aunque fue limitado en sus inicios. Solo años más tarde este derecho se generalizó y legalizó en nuestra Constitución Política del Perú. Sin embargo, el elegir a un candidato no había cambiado de manera profunda la situación de la mujer, porque esta no gozaba los mismos derechos de un varón.

Se vieron cambios significativos en el 2006 al ser elegido el 29% de mujeres en entes públicos y privados, pero la violencia sexual, física y psicológica crecía. Según la empresa Marketing Contents, 20 mujeres son ultrajadas sexualmente a diario en el Perú, siendo en la mayoría de casos menores de edad. Para vergüenza nuestra, ocupamos el segundo lugar en Latinoamérica y el tercer lugar a nivel mundial en cuanto a violencia de género. Demás está decir que somos una sociedad machista, violenta y con serios problemas mentales.

Hoy en día la situación aparentemente es mejor: existen acciones notables a favor de la mujer, pero la ola de violencia persiste, porque los hombres siguen viendo a la mujer como un objeto de pertenencia y subordinación a través de la fuerza. Reflejo de esta mejora es la manifestación Ni Una Menos que desbordó las calles de Lima y los departamentos de todo el país, haciendo eco del maltrato físico-sicológico al que son sometidas. Esta marcha multitudinaria en todo el Perú marcó un segundo hito en la historia después del derecho al voto: miles de mujeres despertaron de un letargo que las obligó a permanecer en silencio durante décadas. Esta vez estaban dispuestas a salir a las calles y gritar ¡No más!

La conciencia y valentía favorecen para que la sociedad, sobre todo la mujer, no acepte el maltrato como una forma de vida. Quizá no sea suficiente con salir a las calles a expresar su malestar, pero es el inicio para que la mujer asuma el compromiso de fortalecer el tejido social del Perú, a través de la formación en los hogares, de nuevas generaciones con valores hacia el respeto y rechazo a todo tipo de violencia en contra de las mujeres.

Los cambios profundos deben ser una tarea a corto y largo plazo de los ministerios de Educación, Salud, y de la Mujer, de la mano con el compromiso del Poder Judicial en ser implacable con aquellos sujetos que vulneran la vida de una persona. Para hacer más efectivos los resultados, es necesario actuar en forma unida con entidades públicas y privadas para detener esta triste realidad que afecta a la mujer peruana.

Necesitamos acciones urgentes, la toma de conciencia de todos los peruanos para impulsar una sociedad de equidad y respeto para todos, libre de violencia.

 

Acerca de Mónica Macedo

Perú. Se formó en la universidad de la calle.

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