Jueves , 30 Marzo 2017
Keiko Fujimori no tiene sangre en la cara, cuando de dinero se trata.
Keiko Fujimori no tiene sangre en la cara, cuando de dinero se trata.

La mochila de Keiko (I): La Exclusión.

23 de agosto de 2010: elecciones regionales y municipales. EL JNE resolvía confirmar la resolución del Jurado Electoral Especial – Lima Centro, que ya el 11 de agosto había declarado fundada la tacha contra Alex Kouri, presentada por el ciudadano Alberto Espinoza Najarro. Lo que había ocurrido era puntual: Kouri quería ser alcalde de Lima viviendo en el Callao. Así como la mencionado anteriormente, tenemos ahora 2 casos más de descalabros electorales de candidaturas aparentemente populares, pero que fueron suprimidas por el Jurado Nacional de Elecciones.

Existen dos casos puntuales por los que un candidato es separado de la carrera para un cargo de elección popular:

  • La tacha, que es promovida por un ciudadano. Se ejecuta cuando un ciudadano no posee un requisito puntual para poder postular.
  • La exclusión, que puede proceder por denuncia de parte o de oficio, el Jurado determina que el candidato ha cumplido con una conducta prevista como prohibida dentro de la normatividad electoral.

La figura de la exclusión es la novedad en este periodo, debido a que por una ley formulada y aprobada por el Congreso de la República, promulgada el 17 de enero de este año, plantea una nueva forma de sacar a un contendiente de la disputa por el gobierno nacional. Nuestra torpe “clase” política – si se le puede llamar así – dejó con una escopeta de dos cañones a sus propios rivales, seguramente pretendiendo eliminarlos; pero al mismo tiempo, sus “propulsores” han sido los primeros en caer, a saber: la tecnocracia fría e insensible y los partidos cascarón populacheros. Acaso, ¿no saben que las normas jurídicas tienen efectos para todos?

Encuesta Ipsos Perú FebreroBueno, han sido harto analizados los casos Guzmán y Acuña por parte de todo tipo de “expertos” y no tan expertos. Queda claro que son materia de polémica, aunque creo que no se han enfocado adecuadamente. Primero, estamos en un proceso político y lo político determina lo jurídico – aunque le brinda una esfera propia operacional no pierde tal raigambre – y que vengan a salir los candidatos mencionados a señalar “que se quieren politizar estos actos” es un absurdo propio de la falta de cultura sobre la materia.

Más que referirme a los hechos, ahora quiero ver el papel de los defensores y ofensores de los candidatos. En este punto, quiero referirme a la tan mentada palabra “fraude”. Se sabe que el fraude electoral es una desviación en el proceso de elecciones, que tiene como objetivo central manipular los resultados para la elección de un candidato. Esta posibilidad ha sido mencionada con tanta ligereza que, en este momento mayor que la posibilidad de uno está más clara la atmósfera de confrontación que podría llevar – y no un fraude real – al final de un periodo democrático de 15 años.

Han aparecido ciertos denunciantes de un fraude. A lo largo de este proceso han mencionado hasta 4 hipótesis:

  1. Que todo este circo de tachas y exclusiones pretendía victimizar a Guzmán y, con ello, catapultarlo a segunda vuelta y convertirlo en el sueño húmedo de muchos tecnócratas insensibles; y otros ilusos que creían vencería a Keiko Fujimori. (¿Dónde están esos ahora?, ¿qué fue de la ola morada?).
  2. Que todo este circo de tachas y exclusiones pretendía garcia_155837favorecer a Alan García. Evidencias no les faltan y el prontuario del Aprista es tan conocido, que actualmente goza del primer lugar de las encuestas de los candidatos POR LOS QUE NUNCA VOTARÍAMOS. (Tal parece confirmada la frase del mismo García – la cual paso a parafrasear – sostenía que él no podía hacer ganar a un candidato, pero sí podía impedirlo).
  3. Que todo este circo de tachas y exclusiones pretende darle terreno fértil al Gobierno actual para posponer las elecciones y quedarse hasta nuevo aviso. Evidencias hay, pero creo que no tienen la capacidad – que en 5 años no han demostrado – para llevar tal treta y si su carta son los tanques y el ejército, demuestran que Humala y Heredia son muy limitados al no saber que el mismo ejército esta muy dividido y pueden patearles el trasero y formar una junta de gobierno militar que no sería influenciada por los Humana-Heredia. Cuidado con esta posibilidad porque es tan torpe como la ley que modificó la Ley de Partidos en enero último.
  4. Finalmente, que todo este circo solo busca beneficiar a Keiko Fujimori, limpiándola de responsabilidades de su círculo más cercano usando como cabezas de turco a Huaroc, Vachelli y al mismo Kenyi (que en estos tiempos se han vuelto más trabas que beneficios para ella y su candidatura); de esta forma, quedándose sola sin resistencias en la interna del Fujimorismo. Cosa curiosa porque hace lo mismo que Humala-Heredia antes de ser elegida. Veamos qué tan buenos resultados le ha traído a tal pareja.

Me queda claro que lejos de legalismos, y amparado en la doctrina de los hechos cumplidos – irónicamente tendencia desde antes de 1984 y reforzada en la constitución fujimorista de 1993 – que si Acuña fue excluido, lo mismo debe ocurrir con Fujimori. Ahora, para los fujimoristas no debe ser motivo de miedo perder así, su peor error sería subestimar si ponen en uso sus influencias en el JNE y salvan a Fujimori porque en ese momento el bloque antifujimorista – que ya les ganó 2 veces – pondrá toda su fuerza contra Fujimori y; de esta forma, hasta su actual 30% de preferencia podría perderse totalmente. Es que ya no hablaríamos de los sangrientos y vomitivos noventas sino de algo cercano, algo fuerte para muchos: Keiko tendría corona, Keiko no es como tú, Keiko tiene vara, Keiko es corrupta, Keiko es más de lo mismo.

Acerca de Rogelio Huamaní Soto

Trabajador independiente, Socialista, Budista, Ex-director de La Comunidad, Grupo de Estudios e investigación. Un peruano más que no se siente representado.

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