Viernes , 24 Marzo 2017
Fuente: www.radionacional.com.pe
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Desmitificando al Ministro de Educación

Fuente: portal.andina.com.pe/
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El Ministro de Educación, economista Jaime Saavedra Chanduví, publicó en El Comercio del 05 de febrero de 2016, un artículo que tituló: “Empezar a desmitificar al elefante”. En dicho artículo, el Ministro, imaginando al Estado Peruano como un elefante, con orejotas y trompa, pero sin colmillos de marfil, se pregunta: “¿El Estado Peruano debe ser más grande o más pequeño?”. Para Jaime Saavedra Chanduví, convertido en Tarzán de los monos, esta pregunta, es la pregunta de las preguntas.

Para responderla, a lo César Acuña, en la recta final del gobierno sin rumbo en educación, se imagina lo que dirían algunos de sus patronos liberales al ver balancearse al elefante Tantor en los extremos del péndulo. “El elefante es muy grande”. “El elefante es muy chico”.

El Ministro de Educación, convertido en el Tarzán del Ministerio de Educación, afirma para sus adentros y para sus afueras, sin rubor que, en realidad, no hay consenso sobre el tamaño del elefante y no sólo eso, tampoco en qué dirección debe ir el bendito paquidermo. Cualquier profesor mal pagado, humillado, capacitado, evaluado, desindicalizado, inmediatamente puede imaginarse el elefantiásico edificio del MINEDU donde moran y pululan burócratas que van colgados de las orejas y los pelos del elefante que está estacado y encadenado, dando vueltas y vueltas, y camina arrastrando las patas, guiado por Tarzán, de espaldas a la realidad peruana.

Subido al lomo del elefante, el Tarzán del MINEDU, atisba el mundo a lo Coriolano, y compara al elefante de marras con otros elefantes. El elefante inglés consume el 45% del gasto público como porcentaje del PBI, dice. El elefante sueco el 50%. El elefante galo el 56%. El paquidermo norteamericano: 38%. Con recelo mira al elefante colombiano que consume el 29%. Mira hacia Centroamérica y ve al elefante charro consumiendo el 23%.

Fuente: www.radionacional.com.pe
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Nuestro Tarzán, adulado e impuesto por el Banco Mundial, se vuelve a preguntar, contemplando a los otros elefantes, “¿hacia dónde debe ir el elefante peruano, si queremos ser un país desarrollado?” Envalentonado porque los profesores, distraídos y humillados con capacitaciones que no sirven para nada o mejor dicho, sirven para garantizarnos por siempre el último lugar en comprensión lectora, matemática y ciencia, de acuerdo a lo planificado por el MINEDU; nuestro Tarzán, no puede ni quiere responder esa pregunta. Lo único que murmura es: “el tamaño del elefante debe ser mayor que el 18% actual”.

O sea, según Tarzán, hay que seguir engordando al elefante peruano para que personajes y personajillos puedan seguir medrando a sus anchas del erario nacional, en desmedro de millones “de peruanos que no tienen acceso a condiciones básicas en salud, educación y seguridad”.

El malhadado Tarzán, como economista y como funcionario del BM, sabe que no sólo se trata de engordar al elefante peruano; sino de hacerlo eficiente, conduciéndolo en pos de una educación que al menos solucione el destino de miles de jóvenes que, año tras año, son echados a la jungla del desamparo no permitiéndoles el ingreso a las universidades o a las carreras tecnológicas o a las escuelas superiores.

El malvado Tarzán, sabe, pero no quiere admitirlo, que con tan solo su opíparo salario podría dar sentido al destino de al menos cien jóvenes pobres. Pero no, en vez de, por ejemplo, reemplazar a Jane Porter, la sempiterna mona Chita directora de la UGEL-01, por un joven domador de elefantes creativo e inteligente, no, el fracasado domador tiene estacado y encadenado al elefante del MINEDU, que gira sobre su propio eje, sin traslación posible, beneficiando a burócratas dorados que tan sólo en su forma y apariencia parecen domadores venidos del primer mundo.

El Tarzán, alicaído, jamás hizo que el elefante del MINEDU diera siquiera un paso en pos del desarrollo del Perú. Utiliza la elefantiásica figura para humillar, humillar, humillar, a los profesores del Perú con sendas capacitaciones que tan sólo sirven para el lucro de los lobistas que venden sebo de culebra. Tarzán de los Monos, Jane Porter y la mona Chita no se preguntan: ¿Si las capacitaciones tuvieran algún valor, entonces, por qué año tras año está el Perú en último lugar en comprensión lectora, matemática y en ciencia? El malhadado Tarzán, humilla a los profesores con sueldos de hambre y se jacta de ello: se jacta de que un profesor sobreviva con un salario promedio de S/2.000.

El profesor humillado, y sin voz, ya quisiera que Tarzan y Jane Porter, vivan con ese salario. Los profesores humillados, ya quisieran que, Jane Porter, la directora de la UGEL-01, a estas alturas ya convertida en la mona Chita, viva con ese salario. Y, para terminar la primera parte de la historieta que Tarzán nos cuenta, reclama la presencia de un ejército de psicólogos. Idealismo puro, Mister Tarzán. Lo que los peruanos necesitan, para solucionar sus problemas psicológicos, son sueldos decorosos, para que los padres de familia vuelvan a ser los educadores que nunca deberían haber dejado de ser.

El Ministro de Educación, para extrañeza de los habitantes de la jungla peruana, habiendo llevado al descalabro a la educación, qué paradoja, es considerado por los intonsos medios de comunicación como el mejor ministro del Régimen de turno. Al Ministro de Educación le sucede lo mismo que al entrenador de la selección peruana de fútbol. Pero al revés. Porque si la selección de fútbol está siempre en el último lugar de la tabla de colocaciones; el único responsable es el entrenador y como tal, digno el entrenador, renuncia y se marcha con sus chivas a otra parte. Pero el Ministro de Educación no renuncia a pesar de que siempre estamos en último lugar en la tabla de colocaciones de comprensión lectora, matemática y ciencia.

Para la platea de este circo en que han convertido al Perú, el economista Jaime Saavedra Chanduví, es el “mejor ministro del actual régimen”; sin embargo, paradoja de paradojas, siempre estamos en último lugar en comprensión lectora, matemática y ciencia, y, para la hilaridad de la galería, somos uno de los países más ignorantes del mundo.

Por decencia, estimado Tarzán, deje al elefante, bájese del elefante estacado y encadenado. Zapatero a tus zapatos. Usted es el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer en educación. Los profesores siempre aprenden de sus errores. Un ministro profesor, y los profesores, sobre todo, junto a los alumnos y los padres de familia serán los que guíen hacia el desarrollo al elefante peruano, que guíe al pueblo peruano.

Lima, 13 de febrero de 2016.

Acerca de Petroni Gutiérrez Rivera

Perú. Estudió literatura y matemática en la UNE, Post Grado en Currículum y Supervisión, Maestría y Doctorado en Docencia en el Nivel Superior en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Poeta y escritor, interesado en temas culturales, sociales y educativos.

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