Viernes , 24 Marzo 2017
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Abraham Carbajal: «Creo que es importante una renovación porque, mientras existan más propuestas, podemos rescatar los valores que nos van a marcar a lo largo del tiempo»

La Feria del Libro Ricardo Palma, uno de los eventos capitales de la cultura peruana, mantuvo sus puertas abiertas durante más de tres semanas, tiempo en que, aparte de acoger a más de una treintena de las editoriales más importantes del país, dio cabida al desarrollo de un sinnúmero de actividades y presentaciones. El día jueves 26 de noviembre, la presentación del último número de la revista El Bosque, en el auditorio Martín Adán, mantuvo en vilo y cautivó a un público voraz de literatura y arte. Un miembro del equipo de Eco Hueco entrevistó al director de la revista, Abraham Carbajal, y aquí presentamos estas piezas de confesiones sinceras.

—Durante los comentarios de la presentación de la revista, Eiffel Torres mencionó que nada se mueve sin pasión. ¿Cuándo es que tuviste la idea de fundar la revista El Bosque? ¿Cuáles fueron las circunstancias y motivaciones que te llevaron a fundarla?

Cuando uno desarrolla un proyecto, aparte de una preparación, de una organización, necesita siempre querer llevarlo a cabo. Si uno tiene pasión por lo que está haciendo, lo demás es sencillo. La revista la fundó Erick Larrea, y luego convocó a un grupo de personas para poder darle forma, entre las que yo me encontraba. Fuimos la cabeza, el principio de la revista, pero pronto nos dimos cuenta de que demandaba mucho tiempo mantenerla porque nosotros recibíamos colaboraciones por correo, y estas superaban los ochenta o noventa mensajes, entre cuentos y poesía. En algunos de nosotros la afición literaria estaba más acentuada, y fui yo el que estaba prestándole más atención a la revista, por lo que todos aceptaron que yo fuese el director. Sabían que conmigo se podía llevar a cabo el proyecto y no se marchitaría en el segundo número, como suele suceder. Hemos ido construyendo poco a poco un lugar dentro del imaginario de las personas que están habituadas a las respuestas creativas de los jóvenes. Claro que yo también soy poeta y escribo, también algo de narrativa y dramaturgia; por lo tanto, estoy muy vinculado a los temas literarios. Estamos en el segundo año de la revista y esperamos que sean mucho más con el apoyo de todos los lectores.

—La revista El Bosque tiene cierta longevidad. ¿Cómo has visto la evolución de El Bosque a lo largo de estos dos años?

Al principio queríamos fundar una revista para publicarnos a nosotros mismos, porque todos escribíamos. Éramos diez personas, de las cuales la mitad producía poesía, y la otra, narrativa. Por lo tanto, pensamos en publicar nuestro trabajo en una revista cada dos meses, y de esa manera nos conocerían. En el trascurso de este proceso, nos dimos cuenta de que había otros interesados en incorporarse, por lo tanto decidimos hacer una convocatoria abierta para jóvenes no solo de San Marcos, sino también de otras universidades para que pudieran enviar sus trabajos y ser considerados. A lo largo de estos dos años, hemos asistido a varios festivales, ferias de libros, hemos organizado recitales de poesía en donde se han ido sumando nuevos amigos y colaboradores a la revista. En ese sentido, puedo decirte que nuestro camino ha sido uno lleno de circunstancias que, en algunos casos, no han sido favorables, y en algunos sí. En los casos favorables hemos encontrado más personas interesadas en la literatura. En el caso desfavorable, hallamos personas que, supuestamente, tenían el vínculo con la literatura, pero luego se dieron cuenta de que no era así y abandonaron. Por eso, constantemente lanzamos convocatorias, porque sabemos que la juventud está en constante búsqueda de poder hallar un lugar en este panorama cultural. Hemos conocido gente muy interesante que nos ha dado una lección de vida.

—¿Cuál ha sido la clave para la longevidad de la publicación?

La clave para la longevidad es como el secreto para la eterna juventud (Risas). Podría decirse que, particularmente, me interesa mucho la creación literaria, saber de los temas de los jóvenes. Por qué escriben, para qué escriben y para quiénes escriben. Me interesa mucho ese fenómeno particularmente a mí, que soy el director. Es por ese motivo que yo constantemente estoy recibiendo los correos y prestándole atención a cada uno, así no sea seleccionado. Yo sé que puedo rescatar algo de esa realidad y sumarla a mis posibles números. A alguien que dirige una revista le gusta ver a los jóvenes crear sus propios mensajes y comunicarlos de manera literaria. Creo que esa sería la clave: identificar el motivo por los cuales ellos escriben y darles el valor que tienen.

—Siendo El Bosque una vitrina para los que recién incursionan en la literatura, ¿cómo ves el panorama literario local, peruano, hacia el futuro? ¿La literatura peruana estará bien resguardada y cultivada por sus futuros exponentes?

Tomo una frase que dijo Fiorella (Cubas) en una presentación: no solamente la revista es valiosa porque los jóvenes ven su trabajo expuesto, publicado y leído, sino también porque le da la debida importancia y protagonismo a los jóvenes que van a ser el futuro de la literatura peruana. En el panorama literario actual hay muchos escritores: están los narradores y poetas. Algunos ya tienen cierta trayectoria y algunos recién empiezan, pero si la cantera no se renueva con nuevas propuestas, de acá a cincuenta años vamos a estar leyendo lo mismo que ahora tenemos que disfrutar. Por lo tanto, creo que es importante esta renovación porque, mientras existan más propuestas, podemos rescatar los valores que nos van a marcar a lo largo del tiempo. Como en todo arte, hay una renovación constante.

—Desde tu perspectiva como promotor cultural, ¿crees que existen suficientes publicaciones culturales en el medio peruano?

Publicaciones culturales, referido a revistas o boletines, sí las hay. Conozco algunos que tienen como principal temática la literatura. Claro que me gustaría que hubiese un poco más. Obviamente, la gente que está involucrada con este tema siempre va a querer leer un poco de acá o de allá, y me refiero a los estilos, a las propuestas, de dónde viene, sea de provincia o de Lima. Pienso que sí hay propuestas, lo que sucede es que no tienen la debida difusión. Siempre son importantes los promotores culturales, aunque yo no me considero uno, simplemente un poeta que dirige una revista y que, de alguna manera, les da importancia a los jóvenes que tienen inquietudes literarias. Sí valoro mucho el trabajo de algunos promotores muy conocidos. Por ejemplo, Mario Bendezú, que ha organizado el Festival de Poesía de Barranco y este año organizó la Primera Feria del Libro Independiente en Barranco, que reunió por lo menos a veinte editoriales independientes que no tienen presencia en ferias internacionales, pero que recogen la manifestación literaria de un grupo de personas que, a veces, son marginadas porque vienen de Villa el Salvador o Pachacútec. También está Efraín Altamirano, que tiene cerca de cinco años en la movida cultural. Él hace eventos de poesía y festivales. Finalmente es eso lo que se busca: acercar la poesía, la literatura, al público que, por vía normal, no la puede conocer, porque existen otros entretenimientos a los que se les da una cabida más importante.

—Abriendo un poco más el panorama, ¿cuál crees que es el rol de la cultura en este tiempo en que se privilegia tanto lo pragmático?

Exactamente si te refieres a la tecnología y al medio audiovisual, pienso que no llega a ser desfavorable. Finalmente, si a nosotros nos gusta leer, siempre desearemos eso y no otra cosa. Claro que el cine, la televisión y los conciertos tienen su debida importancia. Pienso que una persona, sea un niño o un adolescente, que está acostumbrado a los medios virtuales, tendrá que hacer un esfuerzo más severo para relacionarse con los libros, porque ellos te demandan atención y actividad, no pasividad, como sucede en el cine o en los conciertos. Allí radicaría el trabajo de los profesores, que es incentivar, a pesar de toda la parafernalia tecnológica, a los alumnos, futuros ciudadanos, a que elijan como medio de cultura a los libros, y no solamente los medios en los que uno es pasivo. Allí radica la importancia de la educación: en incentivar que, si el alumno tiene que elegir entre una película o un libro, pueda escoger alguno libremente, pero que no descarte la posibilidad del placer estético y enriquecimiento personal en el libro. Por lo tanto, no soy escéptico. Estoy abierto a las nuevas propuestas y bienvenidas sean.

—Finalmente, nosotros sabemos que eres un poeta que tiene presencia actualmente en el mundo literario. ¿Cuáles son tus proyectos literarios a futuro?

Vamos a seguir publicando la revista cada dos meses, haciendo eventos, recitales al aire libre o en lugar cerrados. No me gusta hablar mucho sobre mí mismo. El próximo año vamos a editar libros de jóvenes escritores. Si uno considera que su vida es la literatura y quiere publicar un libro, nosotros vamos a poner a su disposición el servicio de la edición y la publicación de la obra final, con la crítica y los comentarios. Por ese lado nos sentimos tranquilos. Muchos de los que han publicado en la revista han sacado libros, pero con otras editoriales. En el plano personal, en diciembre, publico la primera colección de poemas que he estado escribiendo desde el 2011. Una compilación que publicaré con el sello de la revista. Y seguir escribiendo, porque eso es lo que, finalmente, llama la necesidad.

Acerca de Carlos Escurra Carmelo

Perú. Escribidor, pensador casual y aprendiz de periodista. Estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Maneja el inglés y, actualmente, aprende el francés.

Un comentario

  1. Vale el aporte

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